
Sección: Salud y Psicología
Research, Vol. 7, N° 1, 2024, 41-51
ISSN 2697-3375
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propósito desta investigação foi comprovar as propriedades psicométricas de validação e fiabilidade da Escala de
Suicídio de Paykel numa exposição salvadorenha. O estúdio era de tipo instrumental com um design transversal.
Participaram 213 adultos salvadorenhos através de uma exposição de tipo bola de neve, com uma antecedência de 27
anos. Os resultados revelaram através da Análise Fatorial Confirmatória que a estrutura unidimensional da escala atual
tem um ajuste perfeito para medir a conduta suicida. Assim sendo, os índices de fiabilidade através do alfa de Cronbach
e ómega de McDonald foram obtidos em 0,80. Concluiu-se que a Escala de Suicídio Paykel é um instrumento válido
e fiável para ser utilizado no contexto salvadorenho com multas de investigação e como uma ferramenta para
profissionais interessados em abordar condutas suicidas.
Palavras-chave: Conduta suicida, medicação para escalonamento, prevenção do suicídio, psicometria, suicídio
Introducción
La ideación suicida es definida por Beck et al. (1975)
como un deseo o plan para cometer suicidio, pero sin un
intento real, lo cual es un indicador de gran importancia
para evaluar el riesgo de suicidio. La ideación suicida se
registra como un predictor clave del suicidio consumado
(McKinnon et al., 2016; Sánchez-Sosa et al., 2010).
Hassan, en 1996 describió el suicidio como un acto que
implica una compleja relación entre factores
psiquiátricos y sociológicos. En este sentido, se han
desarrollado diversas investigaciones para identificar las
causas del suicidio, evidenciando su origen multifactorial
que involucran elementos cognitivos y neurobiológicos
los cuales se asocian a situaciones de vida estresante y/o
de trauma (Ludwig et al., 2017). Conviene especificar
que las causas del suicidio son múltiples, abarcando
factores: sociales (e.g., pobreza, desigualdad social,
distintos tipos de acoso, migración forzada), biológicos
(e.g., antecedentes familiares de trastornos mentales,
desequilibrios neuroquímicos, predisposición genética a
padecer de trastornos mentales), psicológicos (e.g.,
ansiedad, depresión, trastornos específicos de la
personalidad, desregulación emocional), culturales (e.g.,
estigmatización de la salud mental y creencias religiosas
restrictivas con respecto al suicidio) y ambientales (e.g.,
eventos traumáticos como desastres naturales o crisis
económicas, acceso a armas de fuego, distintos tipos de
venenos y consumo toxico de medicamentos de acceso
libre). Se reconoce como factor de riesgo importante un
intento previo de suicidio (Vargas & Saavedra, 2012). Por
otra parte, investigaciones en genética y neurobiología
han revelado aspectos clave sobre la expresión genética
y proteica implicada en el comportamiento suicida, así
como en el metabolismo de la serotonina, asimismo han
estudiado la posible identificación de genes específicos
relacionados con la conducta suicida (Chang et al., 2016;
Tovilla-Zárate et al., 2014).
De igual forma, los factores familiares (e.g. presencia de
un ambiente familiar disfuncional, antecedentes de
violencia en el núcleo familiar, separación de los padres,
entre otros) se han identificado continuamente como
posibles factores de riesgo de suicidio (Diamond et al.,
2022). Algunos autores refieren que, el trauma durante la
infancia y/o adolescencia, el fallecimiento de un familiar,
violencia intrafamiliar, ruptura en la comunicación
familiar, abuso psicológico, violencia física o sexual,
acoso escolar, falta de una red de apoyo social, entre otros
son considerados elementos de riesgo para manifestar
conducta suicida (Jaiswal et al., 2016). El abuso
emocional continuo de los padres durante la infancia y
una actitud paternal continuamente fría o indiferente se
asociaba con conductas suicidas a lo largo de la vida
(Jeon et al., 2009). De la misma forma, el género, el
estatus económico, las familias monoparentales
(Fredrick et al., 2018; Kok et al., 2015), el estado
familiar, la composición familiar, el nivel educativo, la
religión, las enfermedades físicas, el estatus
socioeconómico y ocupaciones (Maskill & Hodges,
2005), el divorcio, la separación o ruptura de una
relación, una pérdida grave, como la pérdida de un
trabajo, una casa o dinero (Fundación Mayo para la
Educación y la Investigación Médicas, 2024) se han
identificado también como factores de riesgo de suicidio.
Es preciso tener presente, los factores asociados con la
salud mental, como la depresión (Pompili et al., 2020;
Schotte & Clum, 1982), en particular el trastorno
depresivo mayor (Breslau et al., 2017), siendo uno de los
predictores más fuertes de la ideación suicida (Franklin
et al., 2017; May & Klonsky, 2016). La ansiedad
(Norhayati et al., 2014), el estrés (Buitron et al., 2016;
Miller & Prinstein, 2019), la desregulación emocional
(Rajappa et al., 2012), la esquizofrenia, los trastornos
alimentarios, discapacidades de aprendizajes, trastornos