
Sección: Jurisprudencia
Research, Vol. 7, N° 1, 2024, 4-17
ISSN 2697-3375
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en la legislación sustantiva, no está justificada la
intervención del aparato punitivo estatal en su contra. Se
afirma entonces, que el menor de edad, por su condición,
queda fuera del derecho penal. Criterio que se comparte
con otros autores, los cuales coinciden que no puede
haber una definición exacta de un menor infractor puesto
que por su minoría de edad estos vienen a ser sujetos
inimputables dentro del sistema judicial, hecho que ha
llevado a que hoy en día se pueda palpar la realidad de
más niños y niñas inmersos en el mundo delincuencias y
al ser reclutados a temprana edad por grandes bandas
delictivas, cada día existen más delincuentes en potencia.
Como lo señala Uceda Maza (2006), señala que hablar
del menor infractor, es lo mismo que hablar del fenómeno
de delincuencia juvenil, dado que podemos decir son dos
realidades coexistentes, es decir, para ser menor infractor
es necesario haber pasado por un proceso que finaliza con
la preceptiva etiqueta, es decir, es etiquetado social y
jurídicamente como ‘Menor Infractor’.
Seguridad Ciudadana y Delincuencia Juvenil
Se considera delincuencia juvenil, desde el punto de vista
jurídico a aquellos jóvenes mayores de 14 años y menores
de 18 los cuales desarrollan conductas tipificadas como
delitos en el Código Orgánico Integral Penal (COIP;
Asamblea Nacional del Ecuador, 2014). Este tipo de
delincuencia es un fenómeno social el cual pone en riesgo
la seguridad pública por su progresiva peligrosidad.
Actualmente, Latinoamérica se enfrenta a una variedad
de problemáticas que vulneran la seguridad de los
ciudadanos, ya que, la mayoría de los países presentan
inconvenientes de criminalidad, violencia y grupos
delincuenciales, preocupando a su población,
entendiéndose que no es una situación que competa al
gobierno local sino de instituciones y comunidad en
general (Ramos et al, 2022). Según Flores Flores (2020),
la seguridad ciudadana se considera como una situación
social la cual está basada en la sensación de confianza, y
una falta de miedo por sufrir algún daño a la integridad
física, psicológica y social, siendo el Estado, el principal
responsable de garantizar el patrimonio, la vida y el libre
tránsito de los ciudadanos. La seguridad ciudadana en el
contexto ecuatoriano se halla comprometida debido al
significativo involucramiento de individuos menores de
edad en conductas delictivas que abarcan desde actos de
hurto hasta casos de homicidio. Esta realidad plantea un
desafío considerable dentro del sistema judicial, dado que
estos sujetos, al ser considerados inimputables, generan
un escenario de preocupación aguda en cuanto a la
eficacia y la equidad del proceso legal.
Perfil del Delincuente Juvenil
Los expertos enfatizan la importancia de abordar los
aspectos cognitivos del perfil del delincuente juvenil
como parte integral en el diseño de programas y modelos
educativos preventivos. Esta focalización permite
comprender mejor las motivaciones, percepciones y
procesos de toma de decisiones que subyacen a las
conductas delictivas en esta población. Por ejemplo, un
estudio descriptivo señala factores individuales y
biográficos característicos de la delincuencia a juvenil,
como son, el impulso, afán de protagonismo, fracaso
escolar, el consumo de drogas, baja autoestima, familia
desestructurada, la pertenencia a una clase baja, alta
agresividad (Instituto Internacional de Estudios en
Seguridad Global; INISEG, 2019). Al analizar los
aspectos cognitivos de estos jóvenes, se pueden
identificar patrones de pensamiento disfuncionales o
distorsionados que contribuyen al comportamiento
delictivo, lo que a su vez facilita el desarrollo de
estrategias de intervención más efectivas las cuales se
adaptan a las necesidades específicas de los jóvenes en
riesgo. Asimismo, esta aproximación permite la
implementación de enfoques preventivos basados en la
promoción de habilidades socioemocionales, la
resolución de conflictos y el desarrollo de una percepción
más adecuada de las normas sociales y legales. En
consecuencia, el análisis detallado de los aspectos
cognitivos del carácter del delincuente juvenil
proporciona una base sólida para el diseño e
implementación de programas preventivos que buscan
reducir la incidencia delictiva y fomentar una
participación constructiva en la sociedad.
Tendencias delictivas
Uno de los elementos importantes de las sociedades
actuales reside en la delincuencia. En las últimas décadas,
los homicidios que han sido cometidos por menores se
alzan como un problema social, aun cuando desde los
estudios sobre delincuencia juvenil, ponen de relieve que
son residuales (Valero Matas, 2018). Frente a los
acontecimientos mencionados, emerge un coro de
opiniones que sugiere un incremento en la incidencia
delictiva, atribuyendo este fenómeno, en parte, a la
accesibilidad ampliada a sustancias estupefacientes, la
carencia de oportunidades laborales, sanitarias y