Alvarado-Zurita et al. (2024)
Veritas & Research, Vol. 6, N° 2, 2024, 156-166
ISSN 2697-3375
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El rol de los Cinco grandes de la personalidad en la
Disposición al pensamiento crítico
Paula Alvarado-Zuritaa , Allison Velastegui-Lama , Daniel Oleasb & Jose A. Rodasa
a Universidad de Guayaquil, Ecuador
b Universidad Ecotec, Ecuador
Resumen
Introducción: El pensamiento crítico es la capacidad de responder de forma reflexiva y fundamentada ante
diversas demandas. Las personas pueden optar por utilizar o no esta capacidad, lo que se conoce como
disposición al pensamiento crítico. Se considera que en esta disposición influyen aspectos de la personalidad,
ya que estos determinan la inclinación de un individuo hacia la reflexión y el análisis. Y como la personalidad
es fundamental para nuestro desarrollo y afecta significativamente nuestra percepción, procesamiento y
respuesta a la información, comprenderla puede brindar importantes indicios sobre la inclinación de una
persona hacia el pensamiento crítico. Objetivo: Identificar la asociación entre los rasgos de personalidad y la
disposición al pensamiento crítico. Metodología: Estudio de tipo correlacional descriptivo, donde se analiza la
relación entre la disposición al pensamiento crítico y los rasgos de la personalidad, utilizando la escala de
Disposición al Pensamiento Crítico y el Big Five Inventory II. Participantes: Se obtuvo 341 participantes (108
hombres y 233 mujeres), con edad media de 33,95 años (DE= 14,01). Resultados: Se encontró una relación
significativa entre la disposición al pensamiento crítico y los rasgos Afabilidad, Extroversión y Neuroticismo.
Conclusión: La relación entre la disposición al pensamiento crítico y la personalidad se reafirma desde el
modelo de los cinco grandes, destacando la importancia de considerar la personalidad al promover el desarrollo
del pensamiento crítico.
Palabras claves: Disposición al Pensamiento crítico, Personalidad, Extroversión, Escolar, Dimensión
Cognitiva
The Role of the Big Five Personality Traits in Critical
Thinking Disposition
Abstract
Introduction: Critical thinking is defined as the ability to respond reflectively and with a solid foundation.
Individuals can choose to use or not use this ability, which is known as disposition towards critical thinking. It
is considered that aspects of personality influence this disposition, as they determine an individual's inclination
towards reflection and analysis. Since personality is crucial for our development and significantly affects how
we perceive, process, and respond to information, understanding it can provide valuable insights into a person's
inclination towards critical thinking. Objective: This study aims to identify the association between personality
traits and the disposition to critical thinking. Methodology: A descriptive correlational study was conducted to
analyse the relationship between the disposition to critical thinking and personality traits, using the Critical
Thinking Disposition Scale and the Big Five Inventory II. Participants: 341 participants were obtained (108
men and 233 women), with a mean age of 33,95 years (SD= 14,01). Results: A significant relationship was
found between the disposition to critical thinking and the traits Agreeableness, Extroversion and Neuroticism.
Conclusion: The relationship between the disposition to critical thinking and personality is reaffirmed from
the Big Five model, highlighting the importance of considering personality when promoting the development
of critical thinking.
Keywords: Critical Thinking Disposition, Personality, Extroversion, School, Cognitive Dimension
Veritas & Research
ISSN 2697-3375
Vol. 6| N° 2| 2024
Edita:
Pontificia Universidad
Católica del Ecuador
Sede Ambato
Recibido: 28/03/2024
Aceptado: 09/07/2024
Publicado: 31/07/2024
Citar como:
Alvarado-Zurita, P.,
Velastegui-Lam, A.,
Oleas, D. & Rodas, J.A.
(2024). El rol de los
Cinco grandes de la
personalidad en la
Disposición al
pensamiento crítico.
Veritas & Research, 6(2),
156-166.
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Personalidad y Pensamiento Crítico
Sección: Salud y Psicología
Veritas & Research, Vol. 6, N° 2, 2024, 156-166
ISSN 2697-3375
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O papel dos cinco grandes traços de personalidade na
disposição de pensamento crítico
Abstrato
Introdução: O pensamento crítico é definido como a capacidade de responder de forma reflexiva e com uma
base sólida. Os indivíduos podem optar por usar ou não essa habilidade, que é conhecida como disposição para
o pensamento crítico. Considera-se que aspectos da personalidade influenciam essa disposição, pois
determinam a inclinação do indivíduo para a reflexão e a análise. Uma vez que a personalidade é crucial para
o nosso desenvolvimento e afeta significativamente a forma como percebemos, processamos e respondemos às
informações, compreendê-la pode fornecer informações valiosas sobre a inclinação de uma pessoa para o
pensamento crítico. Objetivo: Este estudo tem como objetivo identificar a associação entre traços de
personalidade e a disposição para o pensamento crítico. Metodologia: Foi realizado um estudo correlacional
descritivo para analisar a relação entre a disposição para o pensamento crítico e os traços de personalidade,
utilizando a Escala de Disposição de Pensamento Crítico e o Big Five Inventory II. Participantes: foram obtidos
341 participantes (108 homens e 233 mulheres), com média de idade de 33,95 anos (DP= 14,01). Resultados:
Foi encontrada relação significativa entre a disposição para o pensamento crítico e os traços Amabilidade,
Extroversão e Neuroticismo. Conclusão: A relação entre a disposição para o pensamento crítico e a
personalidade é reafirmada a partir do modelo Big Five, destacando a importância de considerar a personalidade
na promoção do desenvolvimento do pensamento crítico.
Palavras-chave: Disposição de Pensamento Crítico, Personalidade, Extroversão, Escola, Dimensão
Cognitiva
Introducción
Las bases del sistema educativo durante un largo
periodo fueron el aprendizaje memorístico y de
repetición, este es el conocido enfoque tradicional, que,
gracias a la evolución de tecnología y nacimiento de
corrientes pedagógicas, ha permitido a la educación
avanzar hacia una forma de aprender y enseñar activa,
donde el estudiante adquiere habilidades que le
permiten desarrollar el pensamiento crítico para tomar
decisiones desde una postura sólida y fundamentada
(Castillo et al., 2023).
El pensamiento crítico (PC) se define como la habilidad
para reflexionar, analizar y cuestionar de manera
objetiva, con el fin de producir respuestas objetivas,
tomar decisiones bien fundamentadas o sostener
argumentos. También se define según Baghoussi
(2021) como un grupo de competencias esenciales, que
necesitan ser desarrolladas desde una edad temprana y
permiten resolver problemas o enfrentarse a situaciones
del día a día a través de la formulación de opiniones
fundamentadas en argumentos lógicos. O como un
proceso orientado a la adquisición de conocimiento,
cuyo objetivo es alcanzar las metas planteadas (Salas &
Rivas, 2008). El pensamiento crítico permite a las
personas analizar información de manera objetiva,
evaluar argumentos de manera rigurosa y tomar
decisiones fundamentadas. El pensamiento crítico
actúa como un filtro intelectual que ayuda a discernir
entre ideas, promoviendo así el aprendizaje profundo,
la innovación y la capacidad de adaptación.
Esta habilidad ha sido objeto de estudio en numerosas
investigaciones de las últimas décadas, fijándose en
particular en su aplicación dentro de instituciones
educativas que van desde el nivel primario hasta el
universitario (Benavidez & Ruiz, 2022; Delgado et al.,
2019; López et al., 2022; Tamayo et al., 2015) ya que
promueve una habilidad reflexiva, investigativa y
activa (Scott, 2015). En este contexto, la creciente
importancia atribuida al desarrollo del pensamiento
crítico se debe principalmente al reconocimiento de su
relevancia fundamental, que permiten no solo predecir
calificaciones y promedios académicos sino también el
éxito de un estudiante (Clifford et al., 2004). No
obstante, López y colaboradores (2022) nos indican
que, en la educación, la principal barrera en el
desarrollo adecuado del pensamiento crítico es la
rigidez de estructuras administrativas escolares y falta
de capacitación docente, ya que estos intentan trabajar
la habilidad de manera aislada y no integrada o aplicada
a las asignaturas. Asimismo, Chesire y otros
investigadores (2022) indican que, los planes de
estudios no contienen actividades que permitan el
desarrollo del pensamiento crítico, por lo que la
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disponibilidad de recursos para incrementar esta
habilidad, son escasos. Lo que retoma la idea de lo
importante que es considerar el pensamiento crítico
como una habilidad a desarrollar a lo largo de todos los
niveles educativos, para lograr el éxito académico
(Deroncele et al., 2020; Kim et al., 2019; Yennita &
Zukmadini, 2021).
Sin embargo, desarrollar el pensamiento crítico
requiere de activar numerosos componentes cognitivos,
por lo que es necesario que el sujeto disponga de los
recursos adecuados que les permitan implementar este
tipo de pensamiento de la forma más efectiva posible,
esto incluye tener acceso a herramientas analíticas y
evaluativas esenciales que les brinden bases sólidas
para sus opiniones y pensamientos (Castillo, 2020). En
este marco, la literatura existente reconoce la
importancia de las dimensiones cognitivas y
disposicionales en el desarrollo del pensamiento
crítico, las mismas que permiten entender la naturaleza
del pensamiento crítico (Farfán et al., 2021; Ku, 2009;
Lawrence et al., 2009; Sosu, 2013). Por una parte, la
dimensión cognitiva abarca la adquisición y dominio de
habilidades como procesar, analizar, cuestionar,
considerar alternativas y tomar decisiones; mientras
que la disposicional busca que el sujeto reconozca
cuando utilizar las habilidades relacionadas al
pensamiento crítico y esté dispuesto a emplearlas
(Facione et al., 1995), lo que implica que, una persona
puede poseer la capacidad de pensar críticamente, pero
puede no aplicarla si no está dispuesta a hacerlo.
Poniendo en mesa la interrogante sobre qué es lo que
hace que ciertas personas tengan o no esta disposición,
mencionamos a Hernández y colaboradores (2015)
quienes sugieren que la disposición al pensamiento
crítico implica la inclinación interna de una persona
para pensar de cierta manera, y por esto, estas actitudes
o valores vinculados con este tipo de pensamiento son
aspectos de la personalidad que influyen en cómo
alguien aborda un problema. Y dado que la
personalidad desempeña un papel crucial en nuestro
desarrollo y afecta significativamente cómo
percibimos, procesamos y respondemos a la
información, entenderla podría proporcionar valiosas
pistas sobre la disposición de un individuo hacia el
pensamiento crítico. Por lo tanto, en esta investigación
nos centramos en estudiar la personalidad y su
asociación con la dimensión disposicional, un aspecto
que, aunque relevante, ha sido menos explorado que la
dimensión cognitiva.
De forma que podamos entender esta relación, primero
definimos la personalidad. La personalidad es un
conjunto estable de comportamientos, pensamientos y
experiencias que caracterizan a un individuo, ha sido
ampliamente estudiada, sobre todo desde modelo de los
rasgos, propuesto por Costa y McCrae (1989). Este
modelo sugiere que los rasgos de personalidad son
consistentes en diversas situaciones, y describe la
personalidad a través de cinco dimensiones:
Extraversión, Afabilidad, Tesón, Neuroticismo y
Apertura a la Experiencia. Donde cada dimensión
representa patrones distintivos de comportamiento y
pensamiento que influencian las decisiones y acciones
de un individuo (Purnamaningsih, 2017). En el
presente, investigaciones (Fu et al., 2023; Merma-
Molina et al., 2022; Wang et al., 2022) sobre la
interacción entre la personalidad y el pensamiento
crítico han revelado cómo diversos rasgos de
personalidad y factores psicológicos influyen en el
desarrollo y aplicación de habilidades de pensamiento
crítico, particularmente en contextos educativos.
Un estudio realizado por Fu y colaboradores (2023)
exploró los efectos de la autoeficacia, la personalidad y
la ansiedad en el pensamiento crítico entre los
estudiantes, utilizando la teoría cognitiva social para
examinar cómo los factores personales y cognitivos
afectan el pensamiento crítico. En él se encontró que las
estrategias de aprendizaje metacognitivas se relacionan
significativamente con el pensamiento crítico.
Resaltando el papel de la autoeficacia, el
perfeccionismo, la proactividad y la ansiedad en la
mejora de estas estrategias metacognitivas, facilitando
así las habilidades de pensamiento crítico.
En el mismo campo educativo, el estudio de Merma-
Molina y otros (2022) buscó descubrir las relaciones
entre el pensamiento crítico y rasgos de personalidad
efectiva, tales como el entusiasmo, la autoestima
positiva y la autoconfianza. Esta investigación encontró
una correlación positiva entre estos rasgos de
personalidad y las habilidades de pensamiento crítico,
haciendo hincapié en la importancia de promover
rasgos de personalidad efectiva para potenciar el
pensamiento crítico.
Además, un estudio con estudiantes de medicina en
China investigó cómo la personalidad proactiva afecta
el pensamiento crítico, examinando la influencia
moderadora de la seguridad psicológica y la
autoeficacia académica. Descubrieron que niveles
elevados de seguridad psicológica y autoeficacia
académica pueden mitigar la relación entre la
personalidad proactiva y el pensamiento crítico. Esto
sugiere que crear un entorno que promueva la seguridad
psicológica y mejore la autoeficacia podría ser
beneficioso para desarrollar habilidades de
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pensamiento crítico en estudiantes de medicina (Wang
et al., 2022).
Estos estudios colectivamente sugieren que el
pensamiento crítico es influenciado por una interacción
compleja de rasgos de personalidad, factores
psicológicos y estrategias de aprendizaje. Destacan la
importancia de intervenciones educativas enfocadas en
desarrollar rasgos de personalidad positivos, seguridad
psicológica y autoeficacia para mejorar las habilidades
de pensamiento crítico en diversas poblaciones de
aprendices. La comprensión de mo la disposición
hacia el pensamiento crítico se relaciona con los rasgos
de personalidad podría tener implicaciones
significativas en diversos campos, especialmente en los
sociales y educativos. Sin embargo, la relación entre el
pensamiento crítico y los rasgos de personalidad,
especialmente en el contexto del modelo de los "Big
Five", ha sido menos investigada en comparación con
el estudio de estas variables por separado (Goldberg,
1981; McCrae & Costa, 2003). Además, la mayoría de
los estudios sobre esta relación se han llevado a cabo
fuera de Latinoamérica (Clifford et al., 2004; Sosu,
2013), resaltando la relevancia de investigar esta
dinámica en contextos culturales diferentes.
También permitiría que conociéramos si ciertas
dimensiones de la personalidad pueden ser menos
propensos un pensamiento crítico. Por ejemplo, quizás
el rasgo apertura a la experiencia se relacione con la
disposición al pensamiento crítico de forma en que la
personas con mente abierta podrían estar más
inclinados a explorar diferentes perspectivas,
reflexionar sobre su propio comportamiento y
creencias, mientras que alguien con una mentalidad
más conservadora, puede encontrar mayor desafío al
desarrollar habilidades de pensamiento crítico que
podrían requerir un mayor esfuerzo para cuestionar y
revisar creencias arraigadas. No obstante, estas serían
suposiciones que se buscan responder durante el
estudio, que permitan aportar a una literatura en
construcción sobre esta relación especifica. Por tanto,
el objetivo de esta investigación es identificar la
asociación entre los rasgos de personalidad y la
disposición hacia el pensamiento crítico mediante un
análisis empírico que explore cómo cada dimensión de
la personalidad se relaciona con el pensamiento crítico.
Método
Participantes
Se obtuvo un total de 341 participantes (108 hombres y
233 mujeres), con edades entre los 17 a 74 os (M=
33,95; DE= 14,01). También se recolectó información
del estado civil de los participantes, lo que indicó que,
de los 341 participantes, 156 viven en pareja o con
hijos. En relación con el nivel de estudios alcanzado por
la muestra, predominan los participantes que está
cursando algún tipo de carrera universitaria (N= 166),
seguido por aquellos que han culminado la secundaria
(N= 82), los que han terminado carrera universitaria
(N= 69), los que han finalizado posgrado (N= 13) y
finalmente los que han alcanzado el nivel primario (N=
11). De acuerdo con un análisis de poder estadístico, el
tamaño de la muestra nos permite obtener un 84% de
poder para la asociación más bil encontrada, y
superior al 98% para todos los otros casos. Esto nos
indica que el tamaño de la muestra resulta suficiente
para las correlaciones encontradas.
Es importante recalcar que la muestra en mayoría se
forma por estudiantes universitarios ecuatorianos,
seleccionados por conveniencia, debido al fácil acceso
a la población. Además, se incluyeron participantes que
no pertenecen a la universidad, logrado al animar a los
estudiantes iniciales a compartir el estudio con
conocidos fuera de la universidad. Esto permitió
expandir la muestra más allá de la comunidad
estudiantil universitaria, aportando variedad a los datos
recolectados.
Instrumentos
Cuestionario sociodemográfico. Para recabar
información sociodemográfica detallada de los
participantes, se implementó un cuestionario que
incluía preguntas sobre datos fundamentales como la
edad, género, nivel educativo alcanzado y estado civil.
Estos datos proporcionan un contexto esencial para
interpretar los resultados de la investigación en
términos de cómo estas variables pueden influir o
correlacionar con los rasgos de personalidad y la
disposición hacia el pensamiento crítico.
Big Five Inventory-II (John et al., 1991; John et al.,
2008; Soto & John, 2017). Este instrumento de
autoinforme está orientado a medir cinco dimensiones
principales de la personalidad, conocidas como los
"Cinco Grandes": Neuroticismo, Extraversión,
Apertura a la experiencia, Afabilidad (Amabilidad) y
Tesón (Conciencia). Cada uno de estos rasgos se
analiza a través de tres subdimensiones o facetas,
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ofreciendo una visión amplia y detallada de la
personalidad del individuo. Los participantes valoran
afirmaciones en una escala Likert, que varía desde
"Muy en desacuerdo" hasta "Muy de acuerdo",
permitiendo calcular puntuaciones totales para cada
dimensión sumando las respuestas dadas. Se optó por
la versión de 30 ítems adaptada para Latinoamérica por
Rodas y colaboradores en 2023, asegurando así la
relevancia cultural y lingüística del instrumento para la
población de estudio. Las propiedades psicométricas de
este cuestionario aún no han sido publicadas, pero los
resultados preliminares muestran una adecuada
estructura factorial y consistencia interna.
Escala de Disposición al Pensamiento Crítico
(CTDS; Sosu, 2013). Es un cuestionario compuesto por
11 ítems diseñado para evaluar la tendencia o
inclinación de los individuos hacia el pensamiento
crítico. Los participantes indican su grado de acuerdo
con cada enunciado usando una escala Likert de cinco
puntos, donde 1 representa "Totalmente en desacuerdo"
y 5 "Totalmente de acuerdo". La sumatoria de las
respuestas ofrece un puntaje total que refleja la
disposición general hacia el pensamiento crítico, con
puntuaciones más elevadas indicando una mayor
propensión. Aunque el cuestionario original identifica
dimensiones específicas como la apertura crítica y el
escepticismo reflexivo, este estudio se centró
exclusivamente en la puntuación global para
simplificar el análisis. Los resultados del estudio
original demuestran una alta consistencia interna (α=
,79), así como un buen ajuste factorial (TLI= ,91, CFI=
,94, RMSEA= .051).
Diseño de investigación
Este estudio empleó un diseño de investigación
correlacional cuantitativo para explorar las relaciones
entre los rasgos de personalidad y la disposición hacia
el pensamiento crítico. Con este tipo de metodología,
se busca comprender el objeto de estudio de forma
cuantitativa, utilizando instrumentos estandarizado que
puedan ser analizados mediante estadística (Hernández
et al., 2018). A través del uso de estadísticas
descriptivas, correlación de Spearman (debido a que los
datos no estaban normalmente distribuidos) y análisis
de regresión, el estudio busca identificar cómo las
diferencias individuales en la personalidad pueden
influir en la inclinación a emplear el pensamiento
crítico. Este enfoque permite una comprensión
detallada de las asociaciones entre variables.
Procedimiento
El procedimiento de recolección de datos se llevó a
cabo mediante un formulario electrónico distribuido a
través de redes sociales bajo el título “Pensamiento
Crítico y Personalidad”, donde en primera instancia se
explicó la finalidad de la investigación y se solicitó el
consentimiento del participante, garantizándoles
confidencialidad en los datos recolectados y una
participación anónima y voluntaria, también se aclaró
que no se proporcionaría compensación alguna a los
participantes por su contribución al estudio. Amismo,
se siguió las recomendaciones propuestas por la
declaración de Helsinki sobre el cuidado ético en
investigación.
Este enfoque metodológico permite una recopilación de
datos eficiente y relevante para explorar la relación
entre los rasgos de personalidad y la disposición hacia
el pensamiento crítico, fundamentando el análisis en un
marco robusto de información sociodemográfica y
evaluaciones psicométricas validadas.
Análisis de datos
Concluida la fase de recolección de datos se procedió a
la tabulación y procesamiento de los datos, utilizando
el programa estadístico JASP. Los análisis efectuados
incluyeron estadísticas descriptivas para caracterizar
los resultados obtenidos por cada variable, correlación
de Pearson para estudiar posibles relaciones entre la
disposición al pensamiento crítico y cada uno de los
rasgos que componen la personalidad (Extraversión,
afabilidad, tesón, neuroticismos, apertura) y
regresiones lineales múltiples para analizar posibles
predicciones en el modelo.
Resultados
Para caracterizar los resultados obtenidos por la
muestra se realizó un análisis descriptivo (Ver Tabla 1)
que permitió conocer que, en cuanto a la disposición al
pensamiento crítico, la muestra puntúa una media de
42,2 (DE= 7,70) y que el rasgo predominante es la
afabilidad; (M= 23,3; DE= 4,31). Análisis de la
distribución de los datos indican una violación de la
normalidad en todas las escalas de personalidad y el
cuestionario de pensamiento crítico, con valores p
significativos en pruebas de Shapiro-Wilk.
Personalidad y Pensamiento Crítico
Sección: Salud y Psicología
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Tabla 1
Estadística descriptiva entre las variables analizadas
Dimensiones N M DE Min Max
CTDS 341 42,2 7,70 11,00 55,00
Extraversión 341 21,3 4,64 6,00 30,00
Afabilidad 341 23,3 4,31 6,00 30,00
Tesón 341 15,8 5,35 6,00 30,00
Neuroticismo 341 18,8 4,12 6,00 30,00
Apertura 341 15,7 4,23 6,00 30,00
Nota: N= Número de participantes; M= media; DE= Desviación estándar; Min=
Mínimo; Max= Máximo; CTDS: Critical Thinking Disposition Scale
En la Tabla 2, de acuerdo con el Coeficiente de
Correlación de Spearman, se encontró una correlación
significativa (p < 0,05) entre cuatro de los cinco rasgos
que conforman la personalidad y la disposición al
pensamiento crítico, estos son, extroversión, afabilidad,
neuroticismo y apertura a la experiencia. Con la
extraversión se obtuvo una asociación de 0,340, en
afabilidad la correlación puntuó 0,381, neuroticismo
0,158 y la apertura a la experiencia -0,133. Es
importante considerar que, con este tamaño muestral,
se obtiene un poder estadístico superior al 99% en los
cuatro casos.
Tabla 2.
Análisis de correlación entre las variables analizadas
Componentes 1 2 3 4 5 6
1. CTDS -
2. Extraversión ,340*** -
3. Afabilidad ,381*** ,553*** -
4. Tesón -,070 -,009 -,123* -
5. Neuroticismo ,158** ,129* ,181*** ,392*** -
6. Apertura -,133* -,016 -,024 ,497*** 0,389*** -
Nota: * p < 0,05; ** p < 0,01; *** p < 0,001; N: número de participantes; M: media aritmética; DE: desviación
estándar; CTDS: Critical Thinking Disposition Scale
Resultados de un análisis por regresiones lineales
múltiples, incluyendo como variable dependiente la
predisposición al pensamiento crítico y como
predictoras los rasgos de la personalidad indican que el
modelo predice significativamente (F (5, 335) = 25,46,
p< ,001) el 28% de la varianza (Ver Tabla 3). En este
caso, todos los rasgos, salvo por tesón, contribuyen
significativamente al modelo.
Tabla 3.
Coeficientes del Modelo de Regresiones
Componentes B EE β t p
(Intercepto) 20,832 2,436 8,551 < ,001
Extraversión 0,249 0,096 0,150 2,586 ,010
Afabilidad 0,626 0,107 0,351 5,858 < ,001
Tesón -0,047 0,083 -0,033 -0,568 ,571
Neuroticismo 0,399 0,109 0,213 3,665 < ,001
Apertura -0,337 0,107 -0,185 -3,147 ,002
Nota. B = beta no estandarizado; EE = error estándar; β = beta estandarizado
Discusión
El estudio actual ha identificado correlaciones
estadísticamente significativas entre la disposición al
pensamiento crítico y cuatro rasgos de la personalidad,
según con el modelo de los Cinco Grandes:
extraversión, afabilidad, apertura a la experiencia y
neuroticismo (p < 0,05). Estos hallazgos están en
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consonancia con la literatura previa que sugiere una
influencia significativa de ciertos rasgos de
personalidad en las capacidades cognitivas y
disposiciones hacia el pensamiento crítico (Fu et al.,
2023; Merma-Molina et al., 2022; Wang et al., 2022).
Así mismo, un modelo de regresiones lineales consigue
identificar cuatro de los cinco rasgos de personalidad
investigados como predictores significativos de
predisposición al pensamiento crítico, siendo el rasgo
de afabilidad el que mayor contribuye.
Costa y McCrae (1989), indican que el sujeto
extrovertido tiende a participar de forma activa en
situaciones sociales. Este rasgo los lleva no solo a
involucrarse en una mayor cantidad de situaciones
sociales, sino también a abrirse a una amplia diversidad
de experiencias, perspectivas y opiniones. Esta apertura
podría explicar la relación encontrada entre el rasgo
extraversión y la disposición al pensamiento crítico; en
sentido que, la naturaleza de las experiencias de sujetos
extrovertidos puede ser particularmente enriquecedora,
ya que al exponerse a distintos puntos de vista se
fomenta una mayor apertura mental y flexibilidad
cognitiva, elementos clave para el desarrollo y la
aplicación del pensamiento crítico.
De este modo, al estar más expuestos a variedad de
contextos y tener que considerar y evaluar múltiples
argumentos y posturas, las personas extrovertidas
podrían naturalmente desarrollar una capacidad más
aguda para analizar y reflexionar de forma crítica la
información que reciben. Este proceso no solo
enriquece su comprensión y evaluación de diferentes
situaciones, sino que también potencia su habilidad
para enfrentarse a complejidades y ambigüedades de
manera más efectiva.
En cuanto al rasgo afabilidad, podríamos considerar
que las personas amables, dada su tendencia a la
empatía y a la consideración por los puntos de vista de
otros, poseen una base fundamental para evaluar
argumentos desde múltiples ángulos. Además, este
rasgo se asocia con la habilidad para manejar conflictos
de forma constructiva y buscar soluciones que
beneficien a todas las partes involucradas (Costa y
McCrae, 1989). Por lo que es posible, que esta
capacidad para comprender y valorar las perspectivas
de los demás pueda influir positivamente en su
disposición hacia el pensamiento crítico, ya que están
abiertos a considerar diferentes enfoques, a evaluar la
información y tomar decisiones. Sin embargo, esta
capacidad para comprender y valorar las perspectivas
de los demás podría también traducirse en una mayor
aceptación de la diversidad de opiniones o en una
mayor tolerancia, que en una disposición hacia el
pensamiento crítico propiamente dicho.
Por otro lado, para explicar la relación entre la apertura
a la experiencia y la disposición al pensamiento crítico,
consideramos las características del pensador crítico
que propone Facione (1990) quien dice que este es
inquisitivo, bien informado, de mentalidad abierta,
mediador y razonable. Estas características podrían
ayudarnos a comprender cómo la apertura a la
experiencia puede influir en el pensamiento crítico,
sugiriendo la posibilidad de que ambas variables se
interrelacionen de manera positiva y se potencien
mutuamente. Es decir, el ser inquisitivo y estar bien
informado, se podría relacionar con una mayor
disposición a considerar nuevas ideas y a buscar y
absorber una amplia gama de conocimientos, lo que
enriquecería la capacidad crítica. Mientras que, la
razonabilidad puede estar influenciada por la apertura a
la experiencia, ya que esta fomenta un enfoque
reflexivo y analítico ante los problemas.
Una posible hipótesis sobre la relación encontrada con
los rasgos afabilidad y apertura, que, si en próximas
investigaciones futuras muestra una tendencia, sugiere
que la afabilidad no solo mejora las interacciones
sociales, sino que también enriquece la capacidad
analítica, al igual que la apertura ya que están abiertos
a fomentar espacios de respeto mutuo y apertura donde
el intercambio de ideas se más libre. Además, al ser
rasgos en los que prevalece la consideración hacia los
demás, tienden a comprender mejor los argumentos
presentados y cuestionarlos de manera reflexiva y
objetiva. Así mismo, en la resolución de conflictos
ambas cualidades se pueden presentar y relacionarse de
forma que se encuentren soluciones que beneficien a
todas las partes involucradas.
Por último, la asociación entre el pensamiento crítico y
el neuroticismo, a menudo asociado con
vulnerabilidades psicológicas como la ansiedad y la
preocupación, apertura varias interpretaciones. Una de
ellas podría ser que cierta dosis de preocupación o
ansiedad puede incentivar a los individuos a
comprometerse profundamente con el pensamiento
crítico, quizás como una estrategia para manejar la
incertidumbre. Esta interpretación sugiere que las
emociones negativas no siempre son obstáculos para el
pensamiento crítico; por el contrario, pueden motivar a
buscar soluciones y comprender situaciones complejas,
alentando una búsqueda más detallada de información
y argumentos. Por ejemplo, en situaciones de alta
presión donde las decisiones rápidas y fundamentadas
son cruciales, un nivel moderado de ansiedad podría
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actuar como un catalizador para una evaluación más
meticulosa y profunda de la información disponible
Sin embargo, también se puede considerar que, el
neuroticismo podría también generar una
inconformidad ante las cosas, promoviendo así el
pensamiento crítico como una respuesta a la squeda
de comprensión y soluciones más profundas. Esta
perspectiva es especialmente relevante en contextos
educativos y profesionales donde el pensamiento
crítico es esencial. Por ejemplo, en el contexto escolar
esto podría manifestarse en estudiantes que, motivados
por su preocupación ante los resultados de sus
exámenes, se dedican a revisar detalladamente el
material de estudio y considerar diferentes estrategias
de aprendizaje.
En cuanto al análisis del modelo de regresión lineal,
que incluyó la disposición al pensamiento crítico como
variable dependiente y los rasgos de personalidad como
variables predictoras, se reveló que el modelo predice
significativamente (F(5, 335) = 25,46, p < ,001) el 28% de
la varianza en la disposición al pensamiento crítico.
Este hallazgo indica que los rasgos de personalidad, en
conjunto, son buenos predictores de la disposición al
pensamiento crítico. Sin embargo, al desglosar la
contribución individual de cada rasgo, se observa que
todos, excepto el rasgo de tesón, contribuyen de manera
significativa al modelo. Estas contribuciones
significativas indican relaciones reales y no aleatorias
entre estos rasgos y la predisposición al pensamiento
crítico, proporcionando una comprensión más profunda
de los factores que pueden fomentar el pensamiento
crítico.
En términos de implicaciones, estos hallazgos sugieren
que puede existir un factor facilitador en el desarrollo
del pensamiento crítico, especialmente en contextos
que requieren la consideración de múltiples
perspectivas y de trabajo en equipo, es decir, que estos
factores facilitadores pueden ser implementados o
fomentados en entornos educativos y profesionales
para promover y fortalecer el pensamiento crítico en
individuos y grupos. Esto enfatiza también en la
importancia de cultivar el pensamiento crítico desde las
etapas iniciales de la educación, considerando métodos
y diseñando programas académicos que consideren los
rasgos de personalidad de cada sujeto para promover y
estimular su disposición al pensamiento crítico.
Estos hallazgos también permitirán a futuras
investigaciones enfocarse en explorar cómo potenciar
la asociación entre los rasgos y la disposición al
pensamiento crítico en diferentes contextos, como en
los ámbitos laborales, social y educativo, diseñando
programas de desarrollo personal y profesional
fomentando la empatía, colaboración y el pensamiento
crítico como habilidades complementarias. No
obstante, es importante notar que estos hallazgos
resaltan la complejidad de la disposición hacia el
pensamiento crítico como un constructo multifacético,
influenciado por una interacción de varios rasgos de
personalidad, por lo que programas educativos y de
desarrollo profesional deberían diseñarse no solo para
enseñar habilidades específicas de pensamiento crítico,
sino también para cultivar y fortalecer aspectos de la
personalidad que favorezcan este tipo de pensamiento
reflexivo y fundamentado.
Finalmente, aunque estudios previos han
explorado la relación entre la personalidad y el
pensamiento crítico, este estudio contribuye a la
literatura existente al proporcionar evidencia empírica
dentro del contexto latinoamericano desde el modelo de
los cinco grandes de la personalidad, donde los estudios
existentes se centran en destacar la importancia de
promover el pensamiento crítico en aulas (Delgado et
al., 2019; Deroncele et al., 2020), tanto de
universidades como de escuelas (Yennita &
Zukmadini, 2021), mas no toman en consideración a la
personalidad como un predictor en la disposición al
pensamiento crítico.
Por lo tanto, investigaciones que busquen profundizar
en mo los rasgos de personalidad influyen en la
disposición al pensamiento crítico, son de gran
relevancia, dado que su importancia se extiende más
allá de los ámbitos educativos hasta alcanzar el entorno
laboral, donde se valora la habilidad para realizar
análisis y evaluaciones de manera autónoma y crítica
(Fisher, 2001). Esta competencia es igualmente crucial
en situaciones cotidianas, donde ejercer el juicio crítico
facilita la toma de decisiones informadas y adecuadas.
Además, entender esta dinámica no solo potencia el
desarrollo personal y profesional de los individuos, sino
que también puede contribuir significativamente a la
mejora de equipos de trabajo y organizaciones,
fomentando una cultura de pensamiento crítico que
favorece la innovación, la resolución de problemas y la
adaptabilidad ante los cambios.
Por lo que nuestros resultados levantan la necesidad de
investigar los mecanismos mediante los cuales
interaccionan los rasgos de personalidad y el
pensamiento crítico, ya que nuestra metodología no
permite más que establecer hipótesis muy generales
sobre esta dinámica.
Alvarado-Zurita et al. (2024)
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Conclusiones
Este estudio ha demostrado una correlación
estadísticamente significativa entre la disposición al
pensamiento crítico y los rasgos extraversión,
afabilidad, apertura a la experiencia y neuroticismo.
Los resultados sugieren que tanto la disposición a
participar en interacciones sociales, la empatía, la
mentalidad abierta e incluso ciertos niveles de
preocupación o ansiedad pueden relacionarse con el
pensamiento crítico. Estos hallazgos no solo refuerzan
la complejidad del pensamiento crítico como un
constructo influenciado por ltiples factores de
personalidad, sino que también subrayan la importancia
de fomentar estas habilidades críticas tanto en el ámbito
educativo como en el laboral y en la vida cotidiana, para
una toma de decisiones más informada y reflexiva. Por
lo tanto, en base a las hipótesis planteadas durante el
estudio en cuanto al porqué de las asociaciones
encontradas, se recomienda realizar futuras
investigaciones que consideren estos resultados como
punto de partida y permitan esclarecer o confirmar los
hallazgos, para así, definir y aumentar la literatura de la
relación ente personalidad y disposición al pensamiento
crítico.
Finalmente, a pesar de los hallazgos significativo, este
estudio presenta limitaciones, que se recomiendan ser
consideradas en futuras investigaciones, como la
homogeneidad de la muestra en términos de edad, lo
que podría limitar la generalización de los resultados.
Se recomienda que futuras investigaciones consideren
muestras más diversas en edad para obtener una
comprensión más completa de la relación entre la
personalidad y la disposición al pensamiento crítico
con una mayor diversidad etaria. También se
recomienda explorar estas relaciones en una variedad
más amplia de contextos educativos y culturales.
Además, sería beneficioso investigar mo otras
variables, como la motivación y el entorno educativo,
interactúan con los rasgos de personalidad para influir
en la disposición hacia el pensamiento crítico.
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