
Zumba-Acero & Freire-Pesantes
Veritas & Research, Vol. 6, N° 2, 2024, XX-XX
ISSN 2697-3375
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el hijo pudo comprender la diferencia de
mentalidades (Kyosaki, 2012).
La educación financiera se formalizó en 1862 con la
proclamada Ley de Morrill dada por el presidente
Abraham Lincoln y la construcción en EE. UU. de la
Universidad de Michigan, que tenía como objetivos
desarrollar profesionales expertos en agricultura y
economía local. Hasta entonces, este último campo de
estudio era desconocido para esa sociedad. La nueva
ley oficializó el estudio de la administración del dinero,
las relaciones interpersonales y familiares, el estudio de
las nuevas tecnologías, la gestión empresarial, entre
otras herramientas empíricas (Instituto Nacional de
Estadística y Geografía, 2020).
América Latina en los años 2000 se vio envuelta en
diversas crisis financieras, como la crisis argentina de
2001 (Levitsky & Murillo, 2003), cambios de políticas
como las reformas económicas en Venezuela bajo el
gobierno de Hugo Chávez (Corrales & Penfold, 2011),
e incluso cambios de moneda como la dolarización en
Ecuador en el año 2000 (Beckerman & Solimano,
2002). Por lo que desde las entidades financieras
aplicaron políticas de educación financiera tanto para
los empleados como para los socios. Esta iniciativa
tuvo eco en las personas naturales que desarrollaron
interés por estudiar temas relacionados a la
administración de las finanzas y la economía en
general. Según Berrospí, (2021) existen demasiadas
barreras culturales, tecnológicas, pero sobre todo
ideológicas, que impiden dar acceso a las familias a la
educación financiera, por ello, se ha innovado la
manera de presentar la información a través de
telenovelas; es así que a través de la televisora América
tv de México se registraron un millón de personas
sintonizadas para ver la telenovela Dos hermanas
donde se abordaban conceptos financieros, de manera
que su audiencia indirectamente recibía conocimientos
financieros y se esperaba que poco a poco se logre un
cambio en su mentalidad.
La importancia de tener aptitudes financieras recae en
las decisiones acertadas del manejo del dinero. Estas
decisiones pueden ser a nivel familiar o empresarial y
es el punto de inflexión que determina el éxito o fracaso
económico. Además, la comprensión del sistema
financiero permite que una persona maximice cualquier
nivel de ingresos o capital que tenga. Socialmente todos
los miembros de una comunidad están relacionados y
las decisiones en cuanto al ahorro, presupuesto y la
planificación financiera de una sola persona puede
influir en cómo se desarrolla la sociedad. Se ha
evidenciado que cuando una persona se somete a un
programa de educación financiera el comportamiento
de dicha persona cambia de por vida y cuando una
persona tiene salud financiera se convierte en una
semilla para tener una nación económicamente segura
(Sarpong, 2023).
Desde la población universitaria y sus necesidades, los
jóvenes universitarios tienen dos preocupaciones: sus
calificaciones y el dinero. Las universidades suelen ser
reportadas como instituciones que preparan
adecuadamente a sus estudiantes para tener éxito,
especialmente en el sector financiero (Rose, 2024). La
educación de tercer nivel proporciona a los jóvenes
estudiantes los conocimientos necesarios para
convertirse en profesionales competentes en su campo
de elección. Sin embargo, esto no garantiza que
alcanzarán el mismo nivel de éxito en el ámbito
económico. Exceptuando las carreras afines a la
Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas del
Ecuador, las mallas curriculares no incluyen materias
que proporcionen conocimientos financieros. Esto
resulta paradójico, ya que todo trabajo profesional debe
ser remunerado, y en la mayoría de los casos, esta
remuneración será en dinero. (Consejo de Educación
Superior, 2022).
Ecuador es una sociedad democrática capitalista, sin
embargo, el capitalismo es un arma de doble filo porque
el mal uso del sistema financiero puede crearle al
individuo deudas que pueden acabar con todas sus
metas e incluso en muchas ocasiones verse obligado a
abandonar el país con el objetivo de conseguir más
ingresos para solventar sus necesidades; aunque logren
este objetivo e incluso creen un capital de dinero, si no
lo invierten adecuadamente terminan sin ningún
beneficio para su vejez (Aruj, 2008). Esto sucede
también con los ganadores de las loterías nacionales,
que, dentro de un período no mayor a dos años pierden
todo el dinero que un golpe de suerte les dio. La
mentalidad de estas personas los guía a gastar el dinero
como si no tuviera un límite en cosas como
automóviles, fiestas extravagantes, regalos a familiares
y amigos, vacaciones de lujo, y en casas lujosas
(Bardolla, 2019). Se dice que la calidad de las
decisiones que tome una persona es proporcional a la
mentalidad que posea. Mientras más conocimientos
adquiera, especialmente conocimientos económicos, el
individuo se estará asegurando un futuro financiero
saludable (Rohn, 1996).
Los resultados obtenidos en investigaciones previas no
son nada alentadoras, en el año 2018 una encuesta
realizada a modo de examen reveló que de 150.000
adultos de 140 países apenas el 49% reconocía los
conceptos de tasas de interés, inflación y