Agresividad en consumidores de sustancias psicoactivas
Veritas & Research, Vol. 5, N° 2, 2023, 171-184
ISSN 2697-3375
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Agresividad en consumidores de sustancias psicoactivas:
una revisión sistemática
María Jose Ortega Ruiza , María del Carmen Quinde Reyesb , Jose A. Rodasb, c
a Universidad Técnica de Manabí, Ecuador
b Universidad de Guayaquil, Ecuador
c University College, Ireland
Resumen
El uso, abuso y dependencia de las sustancias psicoactivas son un factor problemático con índices de constante
crecimiento en distintos países del mundo. El objetivo de este estudio fue realizar una revisión sistemática sobre
la asociación entre agresividad y consumo de sustancias psicoactivas (SPA). Para esto, se realizó una revisión
documental basado en la metodología RSE (Revisión Sistemática Exploratoria) para lo cual se recopiló, analizó
y sintetizó evidencias encontradas en estudios de alto impacto sobre la agresividad en los consumidores de
SPA, utilizando para ello base de datos bibliográficas Scopus, PubMed y Latindex. Los criterios de búsqueda
identificaron 48 artículos, de los cuales solo 10 cumplieron los criterios de selección. De acuerdo a estos
estudios, existe una asociación positiva y estadísticamente signitificativa entre agresividad y consumo de SPA.
Sin embargo, es prudente reconocer el mite que presentan, pues se desarrollan en contextos diferentes y los
autores de los estudios revisados recomiendan seguir realizando investigaciones donde se pongan bajo lupa
estas variables para obtener un panorama más claro sobre la problemática. Se recomienda desarrollar
investigaciones e intervenciones que promuevan nuevos abordajes de las problemáticas relacionadas al
consumo de drogas, dos de los problemas más graves en América Latina.
Palabras claves: Consumo de sustancias psicoactivas; agresividad; revisión sistemática; correlación
Aggression in consumers of psychoactive substances: a
systematic review
Abstract
The use, abuse, and addiction to psychoactive substances is a mounting issue in several countries around the
globe. This study aims to perform a systematic review of the correlation between aggression and the intake of
psychoactive substances. To this end, we used the Systematic Exploratory Review (SER) methodology to
examine literature on the subject. We gathered, scrutinized, and synthesized evidence from influential studies
about aggression amongst users of psychoactive substances. These studies were published in journals indexed
in Scopus, PubMed, or Latindex. Out of the 48 articles that fit our search parameters, only 10 met our stringent
selection criteria. According to these studies, there's a statistically significant correlation between aggression
and the consumption of psychoactive substances. However, it's essential to consider the limitations of these
studies, given that they were conducted under various circumstances and in different contexts. The authors of
the studies we reviewed suggest further research to investigate these variables in depth, with the aim of gaining
a more holistic understanding of the issue. We echo this recommendation and also advocate for the creation of
innovative research and intervention strategies. These should propose fresh perspectives for tackling the
intertwined problems of drug abuse and aggression, which are among the most prevalent issues in Latin
America.
Keywords: Consumption of psychoactive substances; aggressiveness; systematic review; correlation
Agressividade em consumidores de substâncias psicoativas:
uma revisão sistemática
Resumo
O uso, abuso e dependência de substâncias psicoativas é um fator problemático com índices de crescimento
constante em diversos países do mundo. O objetivo deste estudo foi realizar uma revisão sistemática sobre a
Veritas & Research
ISSN 2697-3375
Vol. 5| N° 1| 2023
Edita:
Pontificia Universidad
Católica del Ecuador
Sede Ambato
Sección:
Psicología y Salud
Recibido: 13/03/2023
Aceptado: 21/06/2023
Publicado: 30/07/2023
Citar como:
Ortega Ruiz, M.J., Quinde
Reyes, M.C. & Rodas, J.A.
(2023). Agresividad en
consumidores de sustancias
psicoactivas: una revisión
sistemática. Veritas &
Research, 5(2), 171-184.
Autor corresponsal:
josea.rodasp@gmail.com
Licencia:
Creative Commons
Atribución-No Comercial-
Sin Derivadas 4.0
Internacional (CC BY-NC-
ND 4.0)
Los autores mediante el
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en Acceso Abierto, siempre
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comercial de la obra.
Ortega Ruíz, Quinde Reyes & Rodas
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associação entre agressividade e consumo de substâncias psicoativas (SPA). Para isso, realizou-se uma revisão
documental baseada na metodologia RSE (Revisão Sistemática Exploratória) para o qual se recopilou, analisou
e sintetizou evidências encontradas em estudos de alto impacto sobre a agressividade nos consumidores de
SPA, utilizando para a base de dados bibliográficos Scopus, PubMed e Latindex. Os critérios de busca são
identificados em 48 artigos, dos cuáles 10 cumprem os critérios de seleção. De acordo com esses estudos,
existe uma associação positiva e estatisticamente significativa entre agresividad e consumo de SPA. No entanto,
é prudente reconhecer o limite que apresenta, pues se desenvolve em contextos diferentes e os autores de los
estudios recomendam seguir realizando investigações onde se pongan bajo lupa estas variáveis para obter um
panorama mais claro sobre o problema. Recomenda-se desenvolver investigações e intervenções que
promovam novas abordagens das problemáticas relacionadas ao consumo de drogas, dos problemas mais graves
da América Latina.
Palabras claves: Consumo de substâncias psicoativas; agressividade; revisão sistemática; correlação
Introducción
Aunque el consumo de sustancias psicoactivas (SPA) y
la violencia son problemas universales, representan un
problema particularmente importante en América
Latina. A pesar de ello, la investigación publicada sobre
estos temas suele ser relativamente limitada,
particularmente en Ecuador. Debido a esto, no queda
clara la relación entre la violencia y el consumo de
SPA. Estos dos fenómenos no ocurren de manera
aislada, por lo que muchos profesionales de la salud
hipotetizan su asociación como una interacción
dinámica. A pesar de ello, no existen estudios que
clarifiquen la existencia de esta asociación.
La agresividad
La agresividad forma parte de los instintos básicos del
ser humano. Barbero (2018) enmarca que este
comportamiento obedece a uno de los impulsos más
primarios, que aparece para asegurar nuestra
supervivencia geno y fenotípica. Este instinto o
sentimiento ha sido estudiado e interpretado desde
diferentes teorías, como Martín (2020) explica entre
estas se hallan las teorías activas que conciben el origen
de la agresividad en los impulsos internos del sujeto,
abarcando un amplio abanico de orientaciones: desde el
psicoanálisis hasta los estudios etológicos; y, las teorías
reactivas, que originan la agresión desde el ambiente
que rodea al sujeto, concibiéndose como una reacción
de emergencia frente a los estímulos y acontecimientos
externos.
Del mismo modo, Ramírez y otros (2020) subrayan que
las teorías activas o innatistas’ consideran a la
agresividad como un componente orgánico o innato de
la persona, el cual es elemental para su proceso de
adaptación; en tanto que las reactivas o ambientales
resaltan el papel del medio ambiente y la importancia
de los procesos de aprendizaje en la conducta agresiva
del ser humano. Otra de las características de la
agresividad es la generalización, ya que se asocia
frecuentemente a conductas antisociales al margen de
la edad, ambiente o sexo, de manera que las personas
con una fuerte agresividad suelen ser antisociales y
tener propensión a consumir SPA (Martín, 2020).
Las reacciones emocionales son universales, pero los
estímulos que las desencadenan son aprendidos
culturalmente; el impacto que generan depende de
factores internos y componentes contextuales mediados
por factores cognoscitivos, afectivos y
socioculturales. En la agresividad convergen varías
teorías, que explican su razón de ser, entendida en
líneas generales como la conducta de infringir daño que
no solo debe ser relacionada a patrones de
comportamiento negativos en la persona y su ambiente,
sino también como fuente para afrontar situaciones
problemáticas básicas que necesitan de un accionar
inmediato (Bouquet et al., 2019; Chapi Mori, 2012).
Para Contini (2015) el constructo agresividad en la
literatura se presenta asociado con otros, como
agresión, violencia, hostilidad, conducta antisocial,
haciendo compleja su definición y clasificación. Sin
embargo, Salas (2008) explica que pese a compartir
algunos puntos en común estos significados, no son
idénticos, por ejemplo, la violencia se define como
actos cometidos con la intención de infligir daño físico
a alguien o algo, mientras que la agresión se le concibe
como una conducta que intenta dañar en lo físico o en
lo psicológico.
Bajo esta misma línea, Ramírez y otros (2020) explican
que existe una diferencia entre agresión y agresividad:
la agresión compone un comportamiento, mientras que,
la agresividad es la actitud que siente un sujeto a
realizar hechos violentos. Para Curicapo y de la Cruz
(2020) la agresividad comprende conductas violentas
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que generan daño a uno mismo, al entorno o a terceros
mediante agresividad verbal (insultos
descalificaciones, amenazas, etc.), agresividad física
(patadas, puñetes, jalones de cabello, etc.), hostilidad
(disgustos negativos que se generan después de
recibirlos) e ira (enojo, enfado).
Obregón (2017) postula que la expresión de cada una
de las formas de agresividad va a depender de la
situación o circunstancia en la que se encuentre el
individuo, agrupada en función de su caracterización y
estilos, entre los que se encuentra: (a) Estilo dicotómico
físico-verbal; la persona se caracteriza por ser tranquila
y verbalmente no agresiva; sin embargo, puede atacar y
quizá llegar a asesinar. Al contrario de una persona que
con frecuencia critica, regaña y quizá amenaza, pero no
ataca físicamente; (b) Estilo dicotómico activo-pasivo;
en el aspecto activo la persona en algún momento
manifiesta su agresividad. En el ámbito pasivo la
agresión es representada por personas que resisten
pasivamente y no inician ninguna agresión; (c) Estilo
dicotómico directo-indirecto; refiriéndose el primer
enunciado a una agresión directa de individuo a
individuo; mientras que, en el aspecto indirecto
encontramos a aquellos individuos que generalmente
son astutos y prudentes en su comportamiento agresivo,
quienes sutilmente interponen su agresión como canal
para descargar su agresividad sobre otros organismos
utilizando objetos, acontecimiento y personas.
Castillo (2006) concibe a la agresión no como una
categoría homogénea sino multifactorial, desde la
perspectiva biológica el genotipo de una persona y
otros correlatos pueden influir en la propensión a la
conducta agresiva; la teoría de aprendizaje social
propuesta por Bandura (1987) sostiene que la
agresividad se adquiere bajo condiciones de
modelamiento y experiencias directas; se explica
también este sentimiento referenciando el modelo
familiar de Patterson (1975) que postula que el entorno
familiar es la esfera principal de aprendizaje del
comportamiento agresivo.
Shepherd (2007) sostiene que son pocos los estudios
que han relacionado el consumo de drogas con
comportamientos violentos o agresivos, mientras que
por otro lado Garcia y otros (2015) expresan que la
relación entre estos comportamientos y los trastornos
relacionados con el consumo de sustancias se discute
desde hace más de dos cadas, contribuyendo
significativamente el uso abusivo del alcohol y otras
drogas, además de la agresión interpersonal o
comportamientos nocivos dirigidos contra sí mismo.
Bajo este mismo contexto, López y Becoña (2006)
explican que la asociación entre consumo de sustancias
y conducta impulsiva presenta algunas dificultades, ya
que en muchas ocasiones se desconoce si la
impulsividad es la que determina el inicio en el
consumo de drogas, o si es el consumo de drogas el que
lleva a un patrón de conducta impulsiva, sin considerar
que esta asociación está mediada por diversos factores
como dificultades en la regulación emocional
(Thiessen, at al., 2018) tales como la supresión o la re-
evaluación (Moreta-Herrera, et al., 2022). Reconocer la
posible relación que existe entre el consumo de SPA
con la agresividad ha sido de interés en el campo
científico, considerando que la primera tiene la
capacidad de inhibir ciertos patrones de
comportamiento. Como indican Brook y otros (2003),
los abusadores de sustancias psicoactivas se involucran
en comportamientos violentos s que aquellos que no
lo son. Del mismo modo Rodríguez y otros (2006)
denotan que “los jóvenes que usan sustancias ejercen o
reciben conductas agresivas, por lo tanto, se plantea que
el consumo de drogas se instala dentro del mundo
agresivo (p.64). Para Andreu y otros (2013) la
impulsividad conductual generada por el uso de
sustancias presentaría elementos más disfuncionales
que la impulsividad cognitiva en cuanto a su clara
asociación con comportamientos de riesgo.
Sustancias psicoactivas (SPA)
Las SPA son diversos compuestos naturales o
sintéticos, que actúan sobre el sistema nervioso
provocando alteraciones en las funciones que regulan
pensamientos, emociones y el comportamiento
(Organización Panamericana de Salud [OPS], 2021). El
consumo de sustancias afecta a una parte considerable
de la población, el Informe Mundial sobre las Drogas
de la Organización de las Naciones Unidas [ONU]
(2022) asevera que alrededor de 284 millones de
personas de entre 15 y 64 años consumieron drogas en
todo el mundo en 2020, suponiendo un aumento del
26% respecto a la cada anterior, representando una
problemática social que repercute en distintas
dimensiones del sujeto. Por estos motivos, es
imprescindible (Mendoza & Vargas, 2017) conocer
cuáles son los determinantes probables relacionados al
consumo de drogas. No existe una causa única a
responsabilizar (Damin, 2010), sino que son tres los
ámbitos concurrentes, necesarios yobligatorios” para
que pueda desarrollarse el consumo problemático:
contexto social, una persona con disposición y la
sustancia.
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Como bien explica Sanz (2019) las sustancias de abuso
actúan de manera similar a los reforzadores naturales
como comida, sexo o socialización sobre las estructuras
cerebrales de recompensa y placer, aumentando directa
o indirectamente la transmisión dopaminérgica. Así,
resulta indispensable mencionar que los efectos
producidos por el mono y policonsumo de sustancias se
reflejarán en afectaciones físicas y mentales, asociadas
a la presencia de actos agresivos, violencia
intrafamiliar, daños contra la propiedad privada,
homicidios vinculados a narcotráficos y organizaciones
delincuenciales (Zapata & Lasso, 2020).
Estas sustancias deterioran el funcionamiento del
cerebro produciendo alteraciones en el
comportamiento, percepción, el juicio y las emociones;
relacionándose a menudo con otros problemas de salud
que pueden incluir enfermedades cardiacas, embolia,
cáncer o problemas de salud mental (Vargas &
Londoño, 2016; National Institute on Drug Abuse,
2020).
El DSM-V (American Psychiatric Association [APA],
2014) clasifica el trastorno inducido por sustancia en
cuatro divisiones incluido un control deficitario de
consumo, un deterioro social, un consumo de riesgo y
problemas de tolerancia y abstinencia.
Portero (2015) aclara que para establecer este
diagnóstico en base a estos criterios es necesario, como
mínimo, cumplir dos ítems de los 11 propuestos,
advirtiendo la dimensionalidad al tratar la severidad del
cuadro, estableciendo un continuum de leve (dos o más
síntomas), moderado (cuatro o cinco síntomas) y grave
(más de seis síntomas).
En cuanto a la tipología de las SPA, Jiménez (2021)
determina que se encuentran las anestesiantes como
alcohol, tabaco o los procedentes del opio. Por otro
lado, están las drogas que estimulan el sistema nervioso
central, acelerando las pulsaciones del corazón, la
digestión, la respiración y los movimientos motrices
como lo es el café o la cocaína y sus derivados (pasta
base o basuco, base libre o crack), y la otra causa es
alucinógena, produciendo alteraciones irreales
visuales, auditivas, sensitivas, perceptivas, olfativas
como los hongos, LSD (dietilamida del ácido lisérgico)
ketamina, anfetaminas y pastillas como el éxtasis.
El consumo y adicción de SPA está mediado por
diversos factores como familiares, individuales,
psicológicos y comunitarios que actúan como medios
de protección o riesgo para el desarrollo de conductas
adictivas, presentándose en individuos de diversos
grupos etarios, contextos y situaciones, sin que ello
signifique una adicción dependiente, por lo que,
después de consumos experimentales o recreativos,
pueden ser abandonadas. No obstante, es la persistente
influencia, mantenimiento y cronificación de diversos
factores de riesgo lo que garantiza una mayor
adherencia a la sustancia (Andrade et al., 2022).
La relación entre el consumo de SPA y la agresividad
El consumo de sustancias es un fenómeno que ha
acompañado a los seres humanos a lo largo de la
historia considerándose hoy como un problema de
salud pública por sus consecuencias biológicas,
sociales, económicas y políticas. Esta problemática ha
sido de interés para diferentes grupos sociales, entre
ellos, los académicos, quienes han desarrollado
investigaciones que buscan explicar este fenómeno en
diferentes contextos (Bedoya et al., 2015).
Gonzáles y otros (2013) efectuó un estudio descriptivo
a 46 pacientes consumidores de sustancias xicas,
valorando la influencia de los factores socioculturales
en el desarrollo de la violencia y la adicción a las
drogas. El estudio concluye que, pese a que la droga no
es la causa de la violencia, tiene un claro efecto
sinérgico con otros factores que la anticipan,
reconociendo que los factores de riesgo en el
comportamiento violento y el consumo de drogas son
los mismos y son compartidos por los agresores.
El medio en el que interactúa el consumidor es una
variable importante, Sadith y otros (2018) emplearon el
cuestionario de Agresión de Buss y Perry en 945
adolescentes en cinco colegios estatales de Perú y
observaron que el nivel alto y muy alto de conducta
agresiva se presen en mayor proporción en los
estudiantes con antecedentes de conflictos en el hogar,
maltrato en los últimos años, antecedente de tener algún
curso desaprobado, repetición de año académico,
expulsión, consumo de droga y pertenencia a pandilla.
Flores (2018) identificó una relación entre el consumo
de drogas y la agresividad en adolescentes de
secundaria utilizando una muestra de 259 estudiantes
de Nueva León aplicando el Cuestionario AUDIT (de
Meneses-Gaya et al., 2009; Moreta-Herrera, Rodas &
Lara-Salazar, 2021) y el Cuestionario de Agresividad.
Los resultados indicaron que la cantidad de drogas
consumidas se relacionó con la agresividad general, es
decir que, a mayor número de drogas consumidas por
el adolescente, mayor agresividad general, agresividad
física, verbal, ira y hostilidad. En un estudio realizado
con estudiantes universitarios (Marin & Cruz 2022) se
encontró que el consumo de riesgo, los síntomas de
dependencia y el consumo perjudicial se relacionan de
manera directa y significativa con las conductas
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agresivas. De esta forma se puede observar que existe
relación directa y significativa entre el consumo de
alcohol y conductas agresivas en esta población
también.
En un contexto ecuatoriano, Cañas y otros (2019)
realizaron un estudio en la ciudad de Riobamba,
analizando el consumo del alcohol y su relación con las
conductas agresivas en estudiantes de primero de
bachillerato. Los resultados indicaron que existe una
correlación altamente significativa entre estas
variables, ya que a mayor consumo de alcohol mayor
será los niveles de conductas agresivas.
Todos estos resultados indican que existe una relación
entre el consumo de SPA y los comportamientos
disruptivos, como son la agresividad y la violencia.
Desde un punto de vista social y del desarrollo resulta
indispensable determinar si estos resultados son
consistentes a través de distintas investigaciones y en
diversos contextos.
Por lo tanto, en este estudio, se revisará la relación entre
la agresividad y el consumo de SPA, analizando para
ello la literatura disponible en diferentes bases de datos
con el fin de conocer los hallazgos y conclusiones a la
que se ha llegado sobre la temática planteada. La
importancia de este estudio recae en la imperiosa
necesidad de reconocer el impacto de las SPA sobre los
consumidores y qué expone la literatura científica al
respecto, enmarcándose en un contexto actualizado que
pondrá en manifiesto la trascendencia de esta
problemática.
A continuación, se desarrollará el estado del arte y la
práctica, donde se explayarán estudios comparativos en
diversos países. Posterior a esto, se desglosarán las
variables que comprenden el estudio, como la
definición de SPA y su impacto en quienes abusan de
esta, así mismo, la definición de agresividad desde la
perspectiva de diferentes autores.
Metodología
La metodología propuesta en el presente estudio
cualitativo se realizó mediante una revisión documental
de literatura científica que se caracteriza según Moreno
y otros (2018) por tener y describir el proceso de
elaboración transparente y comprensible para
recolectar, seleccionar, evaluar críticamente y resumir
toda la evidencia disponible con respecto a la
efectividad de un tratamiento, diagnóstico, pronóstico,
etc.
El proceso de investigación se realizó en bases de datos
bibliográficas que permiten el acceso a contenido
especializado de artículos: Scopus, PubMed y
Latindex. Considerando para este efecto bibliografía
actualizada, por lo que se tomaron de referencia
estudios del año 2018 al 2023.
El proceso que se utilizó para la revisión documental de
este estudio se basó en la metodología Revisión
Sistemática Exploratoria (RSE) propuesta por Arksey y
O’Malley (2005), también denominada Scoping
Review. Para ello se recopiló, analizó y sintetizó
evidencias encontradas en estudios de alto impacto
sobre la agresividad en los consumidores de SPA.
El RSE permite abordar preguntas amplias que
proporcionan una visión general de la evidencia
científica disponible. Permiten plantear y abordar
preguntas que identifican vacíos en la base de evidencia
donde no se cuenta con ninguna investigación y cuando
aún no es claro si una revisión sistemática es necesaria
para áreas específicas de la investigación. Las RSE
comparten varias características con las Revisiones
Sistemáticas en el intento de ser sistemático,
transparente y replicable (Fernández et al., 2020).
La sistematización de la información se la realizó en
dos fases:
La fase I de la RSE consistió en elaborar la pregunta
de investigación, que se formuló de la siguiente
manera: ¿Existe correlación entre el uso y abuso de las
SPA con la agresividad en adolescentes y adultos según
la literatura científica? En la fase II del RSE se aplican
las estrategias de squedas; en este caso se consideró
el operador booleano “AND” acompañada de los
términos: Agresividad/Aggressive; Consumo de
sustancias psicoactivas/Consumption of psychoactive
substances; Sustancias psicoactivas/Psychoactive
substances; Drogas/Drugs.
Así mismo, se toman en cuenta los criterios de
inclusión y exclusión, en los que se definieron los
siguientes puntos: a) Estudios desarrollados durante el
período 2018-2023; b) Estudios que utilicen
instrumento de medición de agresividad; c) Estudios
correlacionales entre agresividad y SPA; d) Estudios
con una muestra considerable de participantes; y e)
Artículos en inglés y español para los criterios de
inclusión. Mientras que para los criterios de exclusión
se consideró: a) Estudios desarrollados antes del 2018;
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b) Estudios no empíricos; y c) Estudio con menos de 40
participantes.
Para la organización de la información se trabajó con el
gestor bibliográfico de Mendeley que permitió la
importación de documentos útiles para el desarrollo de
la revisión, y así mismo, se organizó la información en
tablas considerando los resultados de cada uno de los
estudios. Todo el proceso de selección de artículos fue
realizado por la primera autora de este trabajo.
Para el análisis de los resultados se extrajeron los
siguientes datos de los artículos: autores, título del
trabajo, cuartil o factor de impacto de acuerdo con el
sistema bibliométrico Scimago o en su defecto el factor
de impacto arrojado por otras bases de datos incluidas
para este estudio (PubMed y Latindex).
Una vez extraídos los datos, se describen los resultados
encontrados en cada estudio y se sintetizaron los
hallazgos.
Se identifica en la figura 1 la fase III del RSE presenta
el procedimiento de selección. En total se encontraron
48 artículos y otros 2 adicionales los cuales eran
producto de tesinas; de estos, 40 fueron descartados por
no cumplir con los criterios previamente mencionados,
ya que analizaban de forma aisladas las variables a
revisar en el presente estudio, es decir, que trataban de
SPA o de agresividad sin indagar demasiado en la
posible relación de estas dos.
Incluyéndose así 10 estudios que cumplieron con los
criterios de forma adecuada (Blair et al., 2021; Chester
et al., 2020; Fite et al., 2021; Flores et al., 2019;
Ghossoub et al., 2019; Leslie et al., 2018; Liu et al.,
2021; Padrón et al., 2022; Shabbir et al., 2020;
Willhelm et al., 2020).
Figura 1. Procedimiento de selección de las unidades de análisis de la agresividad en
consumidores de sustancias psicoactivas
Resultados
A continuación, en la tabla 1, se presentan los
resultados de las investigaciones consideradas para esta
revisión sistemática, puntualizando información
relevante para su interpretación. Con el fin de no causar
confusiones terminológicas, al final de esta tabla se
encuentra el significado de las abreviaciones utilizadas.
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Tabla 1.
Resumen de las investigaciones seleccionadas
Autor (es)/ Año Nombre del artículo Revista Q FI Resultados relevantes
Blair, R. et al (2021). Alcohol Use Disorder (AUD) and Canna-
bis Use Disorder (CUD) Symptomatology
in Adolescents and Aggression: Associa-
tions with Recruitment of Neural Regions
Implicated in Retaliation
Biological Psychia-
try: Cognitive Neu-
roscience and Neu-
roimaging
1 6,05 Las puntuaciones de prueba de AUD se relacionaron po-
sitivamente con puntuaciones de irritabilidad y agresión
reactiva; los puntajes de CUD, por otro lado, se asociaron
con puntajes de agresión tanto proactivos como reactivos.
Chester, D. et al
(2020).
Alcohol-Related, Drug-Related, and Non–
Substance-Related Aggression: 3 Facets
of a Single Construct or 3 Distinct Con-
structs?
Alcohol: Clinical &
Experimental Re-
search
1 3,928 Estas tres formas de agresión son fenotipos distintos (es-
pecialmente en hombres). Los análisis exploratorios pos-
teriores mostraron que, entre estos 3 factores, la agresión
relacionada con el alcohol explicaba la variación de la
agresión general mejor que los otros 2 factores.
Fite, P. el al (2022). Proactive and reactive aggression and
substance use among detained youth.
Journal of Sub-
stance Use
3 NO La agresión proactiva se relacionó con el consumo de
marihuana; y, la agresión reactiva se asoció de forma
única con el uso de tabaco, alcohol y marihuana. La agre-
sión reactiva parece estar asociada con un uso de sustan-
cias más frecuente que la agresión proactiva durante la
adolescencia.
Flores, P. et al (2019). Consumo de alcohol y su relación con la
agresividad en adolescentes de secunda-
ria.
Revista Internacio-
nal de Investigación
en Adicciones
NO 3,7 Se identificó que la agresión general se correlaciona con
el consumo de riesgo de alcohol y el consumo depen-
diente; la agresión física también se relacionó con el con-
sumo de riesgo de alcohol y el consumo de dependencia.
Ghossoub S. et al
(2019).
Association between substance use disor-
ders and self‐ and other‐directed aggres-
sion: An integrated model approach.
Aggressive Behav-
ior
NO 3,047 El trastorno por consumo de alcohol y el/los trastorno(s)
por uso de drogas se asociaron con un aumento significa-
tivo de las probabilidades de cometer agresiones autodiri-
gidas, dirigidas a otros y combinadas. Los individuos con
trastorno(s) por consumo de drogas solo tenían más pro-
babilidades de cometer agresión dirigida a otros que auto-
dirigida
Leslie, E. et al (2018). Predictors of Aggressive Behavior While
under the Influence of Illicit Drugs among
Young Adult Methamphetamine Users
Substance Use &
Misuse
2 NO Más de un tercio de los consumidores de meta-anfeta-
mina habían realizado agresiones verbales y/o físicas
bajo los efectos de drogas ilícitas en los últimos 12 me-
Ortega Ruíz, Quinde Reyes & Rodas
Veritas & Research, Vol. 5, N° 2, 2023, 171-184
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ses. En el modelo de predicción, los sentimientos recu-
rrentes de agresión u hostilidad atribuidos al uso de me-
tanfetamina (≥3 veces en los últimos 12 meses) se asocia-
ron con el comportamiento agresivo.
Liu, Y. et al (2021). Age at onset of drug use and aggressive
behavior: The role of internal and envi-
ronmental factors
Current Psychology 2 2,643 Estos resultados ilustran que las personas que comienzan
a consumir drogas en edades temprana son más agresi-
vas. Este consumo temprano de drogas puede aumentar el
daño a la disfunción psicológica interna de los usuarios
de drogas; y así mismo, puede cambiar su entorno de
vida y aumentar la exposición a la violencia.
Padrón, S. et al
(2022).
Consumo de alcohol y su relación con la
agresividad en estudiantes de licenciatura
en enfermería
Lux Médica
Los estudiantes con consumo de alto riesgo y consumo
dependiente de alcohol presentan mayor agresividad en
hostilidad e ira respectivamente.
Willhelm, A. et al
(2020).
Age at onset of drug use and aggressive
behavior: The role of internal and envi-
ronmental factors
Trends in Psychol-
ogy
3 NO Los resultados indicaron que los delincuentes juveniles
tenían niveles más altos de sentimientos de ira e impulsi-
vidad en comparación con otros grupos. Aunque los gru-
pos no difirieron en cuanto a la experimentación con el
alcohol, aquellos que ya habían consumido alcohol pre-
sentaron puntajes más altos en impulsividad y agresivi-
dad. Los adolescentes que ya habían probado las drogas
puntuaron más alto en impulsividad por falta de planifi-
cación e ira interna.
Shabbir, F. et al
(2020).
Exploring The Impact of Drug Use On
Aggression And Delinquency Among
Adults.
Journal of Addic-
tion y Addictive
Disorders
NO 1,22 Los resultados mostraron que la agresión y la delincuen-
cia se correlacionaron positivamente entre sí, mientras
que la delincuencia se correlacionó positivamente con el
consumo de drogas. La agresión también tuvo una rela-
ción positiva con el consumo de drogas.
Nota: Q= Cuartil; FI= Factor de Impacto; No= No se encontró Q o FI
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El buen desarrollo y vivir de los individuos consiste en
la búsqueda constante de su mejoría integral tanto física
como mental. Las SPA afectan de algún modo esta
búsqueda y paralizan al individuo provocando cambios
disruptivos en su personalidad que impiden que este se
incluya dentro de la sociedad. Cueva (2012) explica que
la violencia y las adicciones constituyen problemas de
gran impacto en las personas, las familias y las
comunidades, pues alteran el desenvolvimiento normal
y la posibilidad de desarrollarse plenamente. En su
presentación participan múltiples factores que obligan
a que las alternativas de solución sean articuladas desde
diferentes sectores y con una mirada integradora.
Para comprender la temática de la adicción a las SPA,
es necesario también entender lo que producen en el
consumidor: comportamientos agresivos o violentos
develan la manera de proceder de estos y es menester
reconocer si esto forma parte de su naturalidad o es
producto de la sustancia administrada. Así mismo, es
necesario comprender si la agresividad está ya dentro
del consumidor como parte de su naturaleza o si este
comportamiento tiende a aumentar una vez la sustancia
tenga efecto en él.
Padrón y otros (2022) muestran en su estudio la
correlación entre el consumo de alcohol y agresividad
en estudiantes de licenciatura en enfermería utilizando
el cuestionario de agresividad de Buss y Perry en donde
se encontró que la hostilidad fue el tipo de agresividad
más frecuente. La hostilidad se relacionó positiva y
significativamente con el consumo de riesgo alto (r =
.474) y la ira con la dependencia de alcohol (r = .816)
concluyendo que los estudiantes con consumo de alto
riesgo y consumo dependiente de alcohol presentan
mayor agresividad en hostilidad e ira respectivamente.
Flores y otros (2019) determinan en su estudio la
relación entre la frecuencia y tipo de consumo de
alcohol y distintas formas de agresividad en
adolescentes de secundaria. La media para la escala de
agresión general fue de 40.3 y la ira fue el tipo de
agresión con la puntuación media más alta (M =
42,0). Asimismo, se identificó que la agresión general
se correlaciona con el consumo de riesgo de alcohol (r
= .213) y el consumo dependiente (r = .209); la agresión
física también se relacionó significativamente con el
consumo de riesgo de alcohol (r = .287) y el consumo
de dependencia (r = .219), concluyendo que tanto
quienes presentan un consumo de riesgo como quienes
presentan dependencia del alcohol manifiestan
mayores niveles de agresividad general y física.
Ghossoub y otros (2019) evaluaron si la asociación de
trastornos por uso de sustancias con la agresión difiere
según el tipo de sustancia o la forma de agresión, dentro
de la misma población, y encontraron que el trastorno
por consumo de alcohol solo y los trastornos por
consumo de drogas se asociaron con un aumento
significativo de las probabilidades de cometer
agresiones autodirigidas, dirigidas a otros y
combinadas. Los individuos con trastorno por consumo
de drogas tenían más probabilidades de cometer
agresión dirigida a otros que autodirigida (razón de
momios ajustado = 1.46, IC del 95% = 1.04–2.05).
Fite y otros (2021) señalan que la agresión proactiva
mantiene una correlación positiva con el consumo de
marihuana y medicamentos recetados en los últimos 30
días con fines no médicos, en tanto que la agresión
reactiva se correlacionó positivamente con el consumo
de tabaco, alcohol, marihuana y medicamentos
recetados. Sin embargo, solo la agresión reactiva se
asoció de manera única con el uso de los últimos 30
días, específicamente el uso de marihuana y
medicamentos recetados, concluyendo de esta manera
que la agresión reactiva parece estar asociada con un
uso de sustancias más frecuente que la agresión
proactiva durante la adolescencia. Blair y otros (2021)
analizan la asociación entre el consumo de alcohol y
trastorno por consumo de cannabis y cómo esta se
vincula con la agresividad. Sus resultados demuestran
que puntuaciones de la prueba de identificación de
consumo de alcohol se asociaron positivamente con las
puntuaciones de irritabilidad y agresión reactiva,
mientras que los puntajes de la prueba de identificación
de consumo de cannabis se asociaron positivamente
con rasgos de insensibilidad emocional proactiva y
puntuaciones de agresión reactiva. De esta forma
concluyen que la gravedad relativa del consumo de
alcohol está asociada con una desinhibición, exagerada
respuesta de represalia que se relaciona con un mayor
riesgo de agresión reactiva. Hallazgos similares no se
relacionaron con severidad en el consumo de cannabis.
Para Shabbir y otros (2020) la agresión y la
delincuencia se correlacionaron positivamente entre sí,
mientras que la delincuencia y la agresión se
correlacionan positivamente con el consumo de
drogas. Estos hallazgos están en línea con los hallazgos
de investigaciones anteriores. Los resultados de ese
estudio explican que el consumo de drogas actúa como
un moderador entre la agresión y la delincuencia para
los hombres adultos. Los usuarios de drogas tienen
tasas significativamente altas de agresión en
comparación con los no usuarios de drogas. Del mismo
modo, las personas que consumen drogas regularmente
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tienen una mayor delincuencia en comparación con
aquellos que no consumen.
Chester y otros (2020) analizan la relación entre el
consumo y tres formas de agresión: general,
relacionada con la sustancia y no relacionada con la
sustancia. En sus resultados muestran que la agresión
relacionada con el alcohol explicaba la variación de la
agresión general mejor que las otras dos formas de
agresión, sugiriendo además que estas 3 formas de
agresión son fenotipos distintos, especialmente entre
los hombres. Sin embargo, la agresión relacionada con
el alcohol puede caracterizar con precisión tendencias
agresivas generales en estos dominios.
Willhelm y otros (2020) demuestran en su estudio que
tanto la agresividad como la impulsividad pueden ser
factores de riesgo en los jóvenes y pueden aumentar la
incidencia del comportamiento violento y el uso de
drogas, ya que según los resultados de su investigación
los agresores juveniles tenían niveles s altos de
sentimientos de ira e impulsividad en comparación con
otros grupos. Aunque los grupos no diferían en
términos de experimentación con alcohol, aquellos que
ya habían consumido alcohol tenían puntuaciones más
altas en impulsividad y agresividad. Los adolescentes
que previamente habían probado drogas obtuvieron
puntajes más altos en impulsividad por ira no
planificada e interna.
Leslie y otros (2018) en su estudio acerca de predictores
del comportamiento agresivo bajo la influencia de
drogas ilícitas entre los adultos jóvenes consumidores
de metanfetamina encuentran que existe un vínculo
entre los sentimientos subjetivos de agresión y
hostilidad relacionados con la metanfetamina y el
comportamiento agresivo autoinformado bajo la
influencia de drogas ilícitas. Esta asociación fue
independiente de la paranoia atribuida a la
metanfetamina, el consumo combinado de alcohol y
metanfetamina, los patrones de consumo de
metanfetamina, éxtasis, cocaína y cannabis, el consumo
episódico intenso, el género y la edad. No se encontró
asociación para el uso combinado de alcohol y
metanfetaminas. Liu y otros (2021) plantean que la
agresión es una característica típica de los
consumidores de drogas y se correlaciona
negativamente con la edad de inicio del consumo de
drogas. Los resultados de su estudio ilustran que las
personas que comienzan a consumir drogas a una edad
más temprana son más agresivas. Por un lado, el
consumo temprano de drogas puede aumentar el daño a
la disfunción psicológica interna de los usuarios de
drogas. Por otro lado, el consumo temprano de drogas
puede cambiar su entorno de vida y aumentar la
exposición a la violencia. Estos dos caminos explican
la relación entre la edad de inicio del consumo de
drogas y el comportamiento agresivo. Este modelo es
diferente entre hombres y mujeres, ya que el efecto de
las disfunciones psicológicas sobre el comportamiento
agresivo no es significativo en las mujeres.
Conclusión
Los trabajos revisados en este estudio aportan
información relevante acerca de la relación entre las
SPA y la agresividad en consumidores adolescentes y
adultos. La literatura revisada permitió observar que en
el primer caso es donde la tendencia al abuso de estas
sustancias suele ser más común, lo que provoca
comportamientos disruptivos que afectan al individuo
y su entorno. Además, se muestra que los niveles de
agresividad suelen ser mayores en personas que
consumen alcohol.
En el marco de investigaciones desarrolladas en un
contexto actual es posible determinar una correlación
positiva y estadísticamente significativa entre
agresividad y consumo de SPA según los hallazgos
encontrados. Sin embargo, es importante considerar la
diversidad de las muestras empleadas, ya que estas
representan tanto una fortaleza como una limitación.
Las diferencias culturales entre las muestras de alguna
forma limitan comparar de manera precisa los
resultados ya que estos pueden ser específicos a la
población investigada. No obstante, la constancia de los
resultados a pesar de estas diferencias, indicarían que la
asociación es bastante constante y no llega a ser
afectada por las diferencias encontradas entre estas
poblaciones.
A grandes rasgos se puede inferir que las SPA son
capaces de alterar el sistema nervioso, afectando el
proceder del individuo, convirtiéndose en un problema
en los ámbitos familiares, sociales y laborales. La
relación entre el consumo de SPA y comportamientos
violentos es bidireccional y dinámica. Así, para Rojeab
y Hernández (2020) esta problemática hace evidente la
necesidad de desarrollar investigaciones e
intervenciones que promuevan nuevos abordajes de las
problemáticas relacionadas al consumo de drogas con
relación a la promoción de la salud mental, prevención
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