
Personalidad de los educandos en El Salvador
Veritas & Research, Vol. 5, N° 2, 2023, 94-99
ISSN 2697-3375
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El no contar con recursos económicos también
repercute en otras áreas que a su vez se vinculan con
consecuencias negativas en educación, como las
dificultades para dar una adecuada alimentación, la
higiene e indumentaria, entre otros (García-Gómez &
Cabanillas López, 2017). Así mismo, puede afectar
otras áreas como el estado anímico, el rendimiento y el
comportamiento dentro del aula (García-Gómez &
Cabanillas López, 2017). Todas estas situaciones no
solo se limitan a afectar el rendimiento y el
comportamiento dentro del sistema educativo, sino que,
además, el factor socioeconómico es el principal
causante de deserción estudiantil (Lobos Rivera y &
Rodríguez Vásquez, 2022; Ventura Romero, 2021).
También, se deben considerar los antecedentes
psicológicos, puesto que todo estudiante puede
desarrollar diversas afectaciones psicológicas en sus
respectivos contextos sociales, dado a que estas
afectaciones pueden tener múltiples orígenes, ya sea
por el hogar, el mismo centro de estudios, o sus redes
de apoyo secundarias. Cuando el estudiante desarrolla
una psicopatología o afectación psicológica específica
esta puede incidir en su proceso de aprendizaje. Los
problemas de índole psicológico que se presentan con
mayor frecuencia están relacionadas con la autoestima,
el estrés general, el estrés académico, la ansiedad, la
depresión, el insomnio no orgánico, el consumo de
sustancias, entre otros (Chacón Andrade, Gutiérrez
Quintanilla, Lobos Rivera, MacQuaid & Flamenco
Cortez, 2018; Chacón-Andrade, Lobos-Rivera, Flores-
Monterrosa, Pérez & Durón, 2023; Ferrel Ortega, Vélez
Mendoza & Ferrel Ballestas, 2014; Godínez Alarcón,
Reyes Añorve, García Sánchez & Antúnez Salgado,
2016; Gutiérrez Quintanilla, Lobos Rivera, Barrera
Martínez & Medina Díaz, 2020; Jadue, 2002; Landa-
Blanco, Urtecho-Osorto & Aguilar-Chávez, 2022;
Lobos-Rivera, Chacón-Andrade, Gómez-Gómez &
Calito-Palacios, 2023; Lobos-Rivera et al., 2021; Marín
Usuga & Restrepo Mesa, 2017; Plata Zanatta, González
Arratia López Fuentes, Barneveld, Valdez Medina &
González Escobar, 2014).
Sumado a lo anterior, Shapiro Bruce (2011), refiere que
una causa del bajo rendimiento académico y por ende
un factor que limita la educación del individuo, son los
problemas derivados de los trastornos generalizados del
desarrollo, la discapacidad intelectual, el trastorno de
déficit de atención, el trastorno por déficit de atención
e hiperactividad, trastornos del lenguaje (mixtos,
receptivos y expresivos), trastorno de coordinación
motora y las mismas dificultades del aprendizaje, que
pueden tener su origen en el desarrollo del sistema
nervioso. Además, otro elemento para tomar en cuenta
es el estado de salud del estudiante. La presencia o la
ausencia de enfermedades puede ser un factor de peso
que influye en el rendimiento académico (Shapiro
Bruce, 2011; Hernández-García, Álvarez-Martínez &
Ruiz-Ruisánchez, 2019), sobre todo cuando dichos
padecimientos afectan directamente a las estructuras
orgánicas (trastornos visuales, hipoacusia,
enfermedades neurodegenerativas, enfermedades
crónicas etc.) involucradas en el proceso de
aprendizaje. Otro aspecto para tomar en cuenta es el
estilo de vida del estudiante. Un estilo de vida con
hábitos saludables en estudiantes es importante en el
proceso de enseñanza-aprendiza, por lo tanto, la
nutrición, la actividad física, hábitos de sueño, el
consumo de drogas, entre otros factores, tienen un
impacto en el desempeño académico del estudiante
(Pérez, 2022).
La educación es un proceso complejo que intervienen
diversos elementos ambientales, personales y
biológicos, no solo para adquirir nuevos conocimientos
a través de la enseñanza y el aprendizaje; sino también,
un proceso exclusivamente humano en el que se
desarrolla la socialización, la moral, la espiritualidad y
personalización del estudiante (Fermoso, 1985). Todos
los componentes mencionados anteriormente están
vinculados con la personalidad del individuo,
dotándolo de características esenciales para el buen
funcionamiento como persona. La personalidad según
Mateo-Alonso (1960, como se citó en Amarista, 2005),
es una "síntesis integrativa dinámico evolutiva de los
factores biológicos, psicológicos y sociales" (p. 12),
partiendo de lo anterior y retomando el factor social, las
instituciones educativas tienen un papel importante en
el desarrollo de la persona, por ello, el sistema pretende
que cada individuo desarrolle su propia personalidad,
pero esta debe estar encaminada a una finalidad que
beneficie y aporte significativamente a la propia
persona y a la sociedad.
Ahora bien, las instituciones educativas buscan por
medio de sus herramientas que el ser humano tenga una
personalidad eficiente. Este tipo de personalidad
consiste en que la persona cuente con características
esenciales que le permitan enfrentarse de manera
exitosa a los desafíos de su entorno (Santos-Álvarez &
Garrido-Samaniego, 2015). La personalidad eficiente
ya se ha investigado en el contexto educativo a nivel
internacional (Fueyo-Gutiérrez, Martín-Palacio &
Dapelo-Pellerano, 2010; Martín, Martín, Fernández,
Dapelo & Marcote, 2004; Rocabert, Gómez & Descals,
2006); sin embargo, en El Salvador no se han realizado